CONFIESO que he estado pensando en el 2013 desde hace
casi dos meses. Hasta me había hecho una lista larguísima de los lugares a los
que quiero ir, las metas que quiero cumplir, las personas con quienes quisiera
compartir estos 361 días que siguen. Pero el 30 de diciembre, repasando los
anteriores, me di cuenta que en el 2012 experimenté los cambios más importantes
que he vivido en los últimos años, y todos vinieron de la mano de circunstancias
y objetivos que ni siquiera imaginaba en enero.
